Como todos los días , cuando el sudor en la frente le indica el fin de otra jornada , sienta fatiga al pie del árbol sagrado , qe se alza solitario en las orillas del lago . Hace tiempo , el se atrevió a gravar su nombre en el tronco ; ahora lo lee en el espejo de agua medita . Acostumbrado a codificar y nombrar las cosas- tal es su oficio- presiente qe el nombre encierra el misterio de su origen .
Los jóvenes , en cambio , a la hora del descanso qe es la del CREPÚSCULO , convocados por el fuego se reunen en el circulo alrededor del calor e intercambian sus historias , emprendiendo cada tarde el ejercicio inédito de la memoria
En sus cavilaciones , el los observa facinado . Envidia esos relatos y el enigmático laberinto , qe ellos en su desnudez ostentan orgullos en medio del cuerpo .
Entiende , porqe ya ha comprobado qe la memoria es una ceremonia qe el no puede oficiar , qe nada y pasados sean sinónimos . Su pasado es solo un rió lechoso , apacible y neutro .Indescifrable .
Insistirá . Su curiosidad lo obligara a ellos . Jornada tras jornada confrontará a los jóvenes con sus interrogantes , hasta descubrir qe no es casual - nada lo es para quieren lo nombró qe nada , precisamente , sea el reverso de su nombre .

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